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Un año sin Ozzy Osbourne, el Príncipe de las Tinieblas

Por Real Magazine 22 de julio de 2026 3 min de lectura

Por Alfonso Martínez

Hace un año el mundo del rock todavía seguía con la emoción del que sería el último concierto de Ozzy Osbourne. Casi inmóvil, marcado por décadas de excesos y sentado en un trono debido a las complicaciones del Parkinson, el llamado Príncipe de las Tinieblas ofreció una de las actuaciones más emotivas en la historia del heavy metal. Aquella noche no fue solo un concierto: fue la despedida de un hombre que, pese a las limitaciones físicas, se negó a abandonar el escenario sin agradecer a sus seguidores por más de medio siglo de música.

Dos semanas después de ese histórico espectáculo, la mañana del 22 de julio de 2025, un helicóptero aterrizó en la residencia de los Osbourne con un equipo de paramédicos que intentó reanimar al Padrino del Heavy Metal durante casi dos horas. Ozzy falleció alrededor de las 10:30 de la mañana a consecuencia de un infarto agudo al miocardio, un paro cardíaco y las complicaciones derivadas del Parkinson.

Su familia confirmó la noticia mediante un comunicado:

«Con una tristeza que las palabras no pueden expresar, debemos informar que nuestro amado Ozzy Osbourne falleció esta mañana. Se encontraba con su familia y rodeado de amor. Pedimos a todos que respeten la privacidad de nuestra familia en este momento».

Nacido en Birmingham en 1948, John Michael Osbourne fue el cuarto hijo de Lilian y John Osbourne, una familia obrera que apenas podía sostener a sus seis hijos. Su infancia estuvo marcada por las dificultades económicas y por la dislexia, condición que complicó su desempeño escolar. En su autobiografía recordó:

«Me sentía muy avergonzado… Nunca destaqué en los deportes ni en los exámenes porque no comprendían la dislexia. La única clase que me gustaba era la de arte».

A los 17 años ya enfrentaba problemas con la ley y llegó a pasar un breve periodo en prisión. Tiempo después escribiría: «Mi padre siempre pensó que haría algo grande… o acabaría en la cárcel». El destino terminó dándole la razón de ambas maneras: conoció la prisión, pero también alcanzó una grandeza reservada para muy pocos.

En 1968, junto a Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward, fundó Black Sabbath, la banda que cambiaría para siempre la historia del rock y sentaría las bases del heavy metal. Canciones como Paranoid, War Pigs e Iron Man se convirtieron en himnos de toda una generación. Tras su salida del grupo en 1979, inició una exitosa carrera como solista con Blizzard of Ozz (1980), álbum que dio vida a clásicos como Crazy Train y Mr. Crowley.

Durante una trayectoria de casi 57 años vendió más de 100 millones de discos entre su carrera con Black Sabbath y como solista, obtuvo decenas de discos de oro y platino, además de numerosos reconocimientos que consolidaron su lugar entre las figuras más importantes de la historia del rock.

A un año de su partida, el legado de Ozzy Osbourne permanece intacto. Más allá de los escándalos, las anécdotas y el personaje irreverente que conquistó la cultura popular, será recordado por haber transformado para siempre la música pesada y demostrar que incluso en los momentos más difíciles nunca dejó de luchar por hacer lo que más amaba: subir a un escenario. Su voz, su carisma y su influencia siguen presentes en miles de bandas y en millones de seguidores alrededor del mundo. Porque las leyendas no desaparecen cuando mueren; continúan viviendo cada vez que alguien escucha el primer riff de Paranoid, canta Crazy Train o descubre por primera vez el poder del heavy metal.

 

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